"Experiencia de un pobre confinado"


“Experiencia de un pobre confinado” 

En esta temporada de confinamiento, me dio tiempo para terminar algunos proyectos que había comenzado a hacer antes del estado de alarma, pero por falta de tiempo no pude llevarlos a cabo.
La primera semana de encierro fuimos a ordenar el trastero de la casa de mis padres, tiramos muchas cosas que ya no usamos y mi padre y yo construimos un armario con un par de tablas en el garaje, con esto matamos a los pájaros de un tiro, sacamos las tablas garaje (solo servían para molestar) y construimos el armario para guardar la ropa que estaba desordenada por todo el trastero y nunca más la volveremos a  usar, pero mi madre le daba pena tirarla ya que era la ropa que utilizamos mi hermana y yo cuando éramos pequeños.
La segunda semana tuve que ordenar el garaje, esto fue más fácil, ya que solo tuvimos que construir unos estantes en las que colocamos las cajas de herramientas de mi padre.
Esa misma semana me hice una hamaca con un aparejo (red de pesca) que recogí de un contenedor de redes que hay al final del muelle muelle y, sinceramente, me quedó  bastante bien ,hasta que mi padre me dijo que mi imaginación no tenía límites.
Una semana después, fui con mi padre a cortar la hierba del camino y limpiar la entrada de la casa que tenemos en la Vichona, lo dejamos  bastante limpio, pero esa tarde pasó un tractor con las ruedas llenas de barro y volvió a dejar el camino lleno de terrones de tierra, y como llovió lo dejo todo lleno de barro.
La semana del 27 fue mi cumpleaños, el de mi madre y el de  mi padre. De regalo  compramos una televisión moderna con YouTube y mi padre contrató  Netflix y ese sábado, comoo llovió, echamos toda la tarde viendo películas (muy mal, españolas tenía que ser).
Y esta semana, como podemos pasear durante una hora, hago los deberes por la mañana y por la tarde (antes de las 8) escucho "BLK", "Arce", "Anier" ... y paso el tiempo sacando la corteza de un palo que cogí del monte unas semanas antes de que empezara todo esto.
A las 8 de la tarde, tomo la bicicleta y subo a la finca de mi abuelo  (en A Dina)y conversamos un rato sobre la vida, el muelle, pensamos en experimentos  , lo malo es que para llegar a la finca me meto por un monte que siempre esta lleno de barro y acabo llegando a casa lleno de roña.
Al principio, la cuarentena fue muy aburrida, pero con el tiempo me fui acostumbrando.
Por suerte este fin de semana quedé a dormir en la casa de mi abuelo y esa tarde fuimos a dar un paseo por el monte. Encontramos madrigueras de raposos, de martas, muchos nidos de pájaros, mas de diez nidos de belutinas  (solo 1 estaba habitado por la avispas), al volver cogimos un serrucho y fuimos a coger cañas indias para hacer unos bastones para ir a caminar.
Ese día a la noche nuestros perros estuvieron ladrando como locos , porque un jabalí andaba merodeando por los al rededores de la finca y hacía que los perros estuvieran inquietos.
La mañana siguiente volví a bajar para Portonovo para estar un poco con mi padre.
Bueno, espero que esto termine temprano, ya que espero volver a estar con mis amigos (que ya están empezando a echarles de menos) y poder pasar más tiempo con mi abuelo.



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